Para comenzar el año, hago mío este pensamiento de Václav Havel:
“El disidente no es una noble alma indignada que vocifera desde el pedestal de su virtud presuntamente perfecta, sino que es alguien que ha sabido volver su indignación contra sí mismo y contra los sueños complacientes con los que había alimentado hasta entonces la pasividad general y la complicidad individual. El enemigo no es un demonio maloliente ni el sistema todopoderoso, sino nuestra servidumbre voluntaria, esa afición tan común a cerrar los ojos y dormir tranquilos, suceda lo que suceda.”
Por Cuba y contra las dictaduras en general luchamos siempre porque el alma lo pide constantemente, como el oxígeno que respiramos. Aunque todos los muros parezcan insalvables, nosotros seguimos viendo la luz del sol a través de ellos.
Como dijera Václav Havel y una vez más lo cito, ¨El disidente no se pliega, está locamente enamorado de la libertad¨....
PRUEBA IRREFUTABLE DE LA FANATIZACIÓN GLOBAL
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Nos ha fanatizado tanto la presente regresión cultural –fruto de la fusión
y de la fisión de lo peor de las redes, del populismo y la Telebasura, que
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Hace 12 horas




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